domingo, 14 de diciembre de 2014

10K SALOU

Puede salir el día perfecto, llegar en tu mejor momento de forma, ir motivado,... Que siempre puede salir algún imprevisto que te fastidie el día. Eso es lo que me ha pasado esta mañana en la carrera, todo pintaba bien hasta el km 4 que me han entrado unos fuertes dolores de tripa que han hecho el plantearme parar y tirar la toalla, pero como dicen los sabios, todo suma y sufriendo, he conseguido salvar la papeleta.
 
Pero vamos a empezar por el principio. El sábado llegábamos la expedición de calandinos a Salou, Álex, Óscar y Manu venían a echarme una mano desde el otro lado de la barrera. Ya la cosa se empezó a torcer, cuando en el viaje de repente me vino a la cabeza que me había dejado los calcetines, ¡¡¡vaya fallo!!!
 
Llegamos a Salou que pasaban de las 7 de la tarde, dejamos las cosas en el piso y miro la dirección del polideportivo para ir a recoger el dorsal y segundo problema, la entrega es hasta las 7 y media, así que rápidamente a por el dorsal.
 
Una vez allí, aprovecho a preguntar si hay alguna tienda de deportes por la zona, a lo que la contestación es negativa y a lo que yo pienso: "Madre mía, esto se pone feo". Pero de repente a  uno de los voluntarios le viene  a la cabeza que en Vila-Seca hay un Decathlon, pues para allá que nos vamos.
 
Una vez comprados los calcetines toca cenar, toca la dosis de pasta típica la noche antes de la carrera y luego reposar un poco la cena. El problema que después de la cena me empiezan unos retortijones bastante fuertes, algo no va bien... La mejor solución, a la cama y mañana Dios dirá.
 
Suena el despertador dos horas antes de la carrera y parece que las tripas están mucho mejor, un alivio. Desayuno, me visto y para la carrera. Allí me encuentro con unos cuantos compañeros de equipo, buena representación. Foto de rigor y a darle caña a las zapas.
 
 
Una vez en la línea de salida el objetivo está claro, buscar el sub35 y arañar todos los segundos posibles a ese tiempo. Dan el pistoletazo de salida y la gente sale en estampida, como si no quedasen kilómetros por delante... Me pongo al lado de Jorge y ponemos la velocidad de crucero, ritmo por debajo de 3:30min/km y que vayan pasando los kilómetros.
 
Todo ok hasta el km3 en la que debido a que han quitado una  de las cintas, se lía una gorda y la gente se pierde y empieza a atajar para volver a la carrera, vaya caos. Algo que se está repitiendo últimamente en las carreras y que debería de vigilarse un poco más...
 
Nosotros a lo nuestro, pero en el km4 las tripas dicen que dónde voy tan rápido, que de eso nada, por lo que toca hacerles caso y bajo el ritmo. Le digo a Jorge que siga a su ritmo que yo me tengo que descolgar. El problema es que los siguientes 3 kilómetros que me salen sobre 3:40min/km, me pillan en tierra de nadie, el grupo de delante lo tengo a 200 mts y por detrás no viene nadie, toca pelear sólo.
 
Pasan un par de kilómetros con más pena que gloria y por fin notas el aliento de la gente animando, el resto de la carrera no hay casi nadie animando, también porque gran parte del recorrido es por un polígono. Poco más adelante del letrero del km9 están Manu, Óscar y Álex que me dan ánimos, pero sus caras son el reflejo de la mía, rabia porque todo no va según lo previsto.
 
Último esfuerzo y cruzo la meta parando el crono en 36:25 y un noveno puesto. Está claro que no es mal crono, pero teniendo en meta hacer casi 2 minutos menos, la decepción es evidente.
 
Ahora sólo queda pasar página y seguir entrenando duro para conseguir en 2015 nuevos objetivos. Muchas gracias a todos los que me habéis mandado mensajes de apoyo.



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