domingo, 28 de julio de 2013

MARATÓN DE LAS TUCAS

Ayer fue mi debut en maratón de montaña (para la de asfalto quedan 2 meses) y haciendo balance en frío, estoy muy  contento con el resultado, pero no tanto con las sensaciones. Es una carrera dura, pero para mi gusto excesivamente técnica, ya que no se puede correr hasta el kilómetro 25, cosa que a mí no me favorece mucho.

El ritual pre-carrera es el de siempre, ceno pasta la noche de antes, pronto a dormir y me levanto 2 horas antes de la carrera. Desayuno un vaso de zumo y un puñado de cereales y a las 9 me voy hacIa la salida.

Allí me esperan varios amigos que también vienen a correr la maratón, pero ninguno somos consciente de lo que nos espera. Todos hablamos de tiempos previstos y más o menos estamos entre 6 y 7 horas... Nada que ver con lo que acabó pasando.

Esta a punto de empezar la carrera y decido ponerme en la parte delantera de la carrera, ya que la organización nos comentó en la charla del viernes que a los 400 metros se llega a una senda muy estrecha y se producirá un embotellamiento. Pues así fue, llegamos a ese punto y todos parados, toca subir hasta Cerler en fila india andando casi todo el rato. La situación es bastante mosqueante, son 4 kilómetros de recorrido, pero tardo en hacerlos algo más de 46 minutos (en condiciones normales, me hubiesen costado entre 20 y 25 minutos).


En el kilómetro 4 llegamos al parking de las pistas de esquí de Cerler ¡por fin un tramo ancho en el que poder adelantar!, en cruzar el parking empieza el descenso hasta Eriste, es una senda ancha y un poco técnica, pero me veo bien y empiezo a adelantar corredores. Por fin llegamos a Eriste y por lo que comentan un grupo al que adelanto, estamos entre los 100 primeros, no sé si se lo han dicho o lo han calculado a ojo, pero bueno, viene bien saber por donde nos movemos.

Lleguo a Eriste, ahora empieza lo duro (al menos eso es lo que pensaba), en los próximos 12 kilómetros vamos a subir desde los 1100 metros de altitud de Eriste, hasta los 2840 metros del collado La Plana, casi nada... Me veo bien y voy alternado correr y andar los primeros kilómetros de subida, pero me doy cuenta de que no vale la pena, ya que no adelanto casi corriendo y el esfuerzo me puede pasar factura, así que empiezo a andar a un ritmo bueno, en el que poco a poco voy a adelantando a algunos corredores.

Llegamos al kilómetro 13 y se acaba la senda por la que vamos y empieza un tramo de aslfato pero en continua subida, hasta llegar al kilómetro 16 y medio que nos esperan en el avituallamiento. Aprovecho para rellenar los 2 bidones y para arriba, paro lo menos posible para no acomodarme, llevo ya 2 horas 45 minutos, no va mal la cosa. Y a partir de este kilómetro es el que más miedo me da hasta hacer cima, ya que no he entrenado apenas por montaña y lo poco que he hecho no ha sido ni por asomo como esto, ya que en 6 kilómetros vamos a subir casi 1000 metros de desnivel, así que me pongo la música que tenía preparada y para arriba.

Los primeros 3 kilómetros son por una senda, duros pero no hay que escalar mucho, pero los siguientes 3 kilómetros son impresionantes. Los paisajes una pasada, pero una odisea. Toca escalar, cruzar ríos, saltar de roca en roca, vamos que parecía de todo menos una carrera. Por fin parece que estamos llegando, se oyen gritos de ánimo. Por fin vamos a empezar a bajar y a poder correr, ¡¡¡qué ganas!!!


Llego a la cima del collado La Plana, que por cierto, con el viento que sopla hace bastante frío, algo evidente si la nieve no se ha descongelado. Hago cima en 4 horas 21 minutos, los casi 6 kilómetros me han costado 1 hora y media y sólo me han adelantado 4 ó 5 corredores, así que os podéis imaginar la dureza de ese tramo, pero ya estamos arriba, ahora a bajar.

Así que hago cima y miro lo que me espera al otro lado, se me cambia la cara, ¿¿¿estamos locos??? si no hay por donde bajar, no hay ninguna senda, solo rocas y nieve ¡vaya panorama!. Sin prisa, pero sin pausa empiezo el descenso en el que a ratos por nieve y a ratos de roca en roca, intento encontrar el recorrido más cómodo y seguro. Después de poco más de un kilómetro aparece una senda, no es ninguna maravilla, pero se puede correr a ratos, pero la alegría dura poco, de repente empiezan 2 kilómetros de bajada pronunciada sobre piedras sueltas y los que hago reteniendo mucho en vez de dejarme llevar un poco, gran error.

Llegado al kilómetro 26 se acaba la bajada, llego a una senda de sube y baja en la que se puede correr y me pongo a ello, pero algo no va bien. Llevo los 2 vastos internos de la pierna (la parte interna del cuádriceps) muy cargadas y me es imposible correr, lo intento en varias ocasiones pero me es imposible. Por lo que los siguiente 3 kilómetros hasta el Refugio de Estós los hago andando con una sola idea en mi cabeza, me retiro. No estoy en condiciones de hacer los 16 kilómetros que me quedan.

Los 3 kilómetros hasta el refugio se hacen eterno y más con el cabreo que llevo, me pasan varios corredores que se preocupan por mi estado y me dan ánimos, pero la decisión está tomada. Después de 45 minutos andando por fin llego al refugio, paso el chip por el punto de control y me siento en el suelo. Le digo a la persona que está allí que me retiro que no puedo seguir.

Después de más de 10 minutos en el suelo en los que aprovecho a beber y comer algo, le pregunto a la chica de la organización que cuando me vienen a buscar y su contestación es: "si hasta aquí no llegan los coches, has de bajar hasta el kilómetro 32, que está el avituallamiento y ahí te reocgen". Os podeis imaginar mi cara después de esta noticia.

Pues nada, habrá que ir hasta el avitualliento sí o sí, por lo que andando me dirijo hasta él. Son 3 kilómetros en los que le doy muchas vueltas a la cabeza. Llegar hasta aquí después de casi 7 horas y tirar la toalla ahora que viene lo fácil... Poco a poco me voy animando a echar el resto, llevo las piernas muy cargadas y si la bajada es pronunciada el dolor será insoportable, pero hay que llegar hasta Benasque.  Alba lleva en la meta esperándome desde hace 2 horas y aún me queda una para llegar. Tengo que llegar como sea...


En el avituallamiento solo paro a comer un trozo de sandía, relleno los 2 bidones y a por los últimos 10 kilómetros. Es un terreno muy fácil, en continua bajada, pero sin gran desnivel, van pasando los kilómetros y por fin empieza a aparecer Benasque al fondo, ¡¡¡lo voy a conseguir!!!

Encaro la calle de la meta, gente a los dos lados de la calle durante los 400 metros hasta meta, me recuerda a cuando ves a los ciclistas subir un puerto de montaña y la gente está encima animando, os puedo asegurar que pone la piel de gallina, sólo por esto ha merecido la pena el esfuerzo, ¡que ambientazo!

Por fin cruzo la meta, son 7 horas y 44 minutos, nada que ver con las 6 horas previstas, pero es que el recorrido se las traía. Me dicen que he llegado entre los 300 primeros, no me lo puedo creer. Con todo lo que he andado en la segunda mitad de la carrera, he tenido que hacer muy bien la primera mitad para llegar tan adelante. Pues es verdad, he llegado el 224, no me lo puedo creer.


Apenas puedo andar, estoy cansado pero después de lo dura que ha sido es normal. Lo que más me sorprende es que sólo lleve cargado los bastos internos. Pero la alegría de ser Finisher puede con todo. La cara de Alba es un poema, contenta porque ya he llegado, pero asustado de ver mi cara de agotamiento.

Hay muchas cosas más a destacar de esta aventura, por un lado el ambiente inmejorable durante toda la carrera, la gente lo vive y disfruta como nosotros los corredores y eso te motiva. 

También hablar de la organización, está claro que en principio son nuevos en este tipo de carreras, pero hay que mirar de tener las cosas un poco más controladas. Cuando llegué al avituallamiento del kilómetro 16, oí a una persona de la organización pedir por radio que les subiesen más agua que casi no les quedaba. ¿Cómo les puede pasar eso, si todavía faltaban 800 correrdores por llegar? Además, no poner el siguiente avituallamiento hasta el kilómetro 32 es una locura, tendría que estar en el 25-27. Y por no hablar de no hacer camiseta de la carrera, está claro que todos tenemos muchas, pero esta carrera es distinta y además si la haces con la intención de que se conozca por su dureza, pues premia a los que consiguen hacerla. Por cierto, de la carrera larga de 114 kms, en la que se aventuraron casi 250 corredores, sólo llegaron a meta 17, creo que algo falla...


Y para acabar la entrada de hoy, decir que el material que elegí para la carrera, fue perfecto. Al final me decanté por no llevar los bastones, el aventurarme a llevarlos sin haber probado antes me tiraba para atrás y creo que hice bien en no llevarlo. La ropa perfecta, pero a destacar 2 prendas, la mochila, una gozada, sin rozaduras, ligera y cómoda, os puedo garantizar que es la mochila perfecta. Además, el 80% de los corredores, la llevábamos, por algo será. Y la otra prenda son los calcetines, que pasada los Injinji. Estar 8 horas por el monte pisando nieve, cruzando ríos y pisando charcos, y llegar sin una ampolla, ni rozadura... Es una gozada.

Esta ha sido mi aventura en la última carrera de la temporada. Ahora ya solo queda descansar durante unas merecidas vacaciones y empezar a preparar la temporada que viene. Ayer decía que no volvería a venir a esta carrera si no cambian el recorrido, pero hoy así que me he despertado le he dicho a Alba, que la prepararé como tiene que ser y vendré el año que viene a intentar bajar de las 7 horas.

No me puedo despedir, sin dar las gracias a toda la gente que me ha llamado y mandado mensajes, tanto de animo antes de la carrera, como felicitaciones después.Y también felicitar a todos mis amigos (los locos del running como dice Torito), que tomaron la salida conmigo y fueron tambien finishers. ¡¡¡Sois unos cracks!!!


Que empecéis bien la semana, que tenemos agosto a la vuelta de la esquina.

8 comentarios:

  1. Que crack, si que tuviste que hacer una primera parte muy buena si andaste tanto en la segunda! todos piensan que bajar es facil, pero yo tengo claro que es mucho mas facil subir. cuando bajas te haces polvo de tanto retener, por seguridad mas que nada, y se te cargan las piernas.
    enhorabuena! ahora descansa y a por la siguiente temporada... yo la voy a preparar ya porque mis vacaciones se han acabado.

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    1. Pues si, el jueves empiezan mis vacaciones pero las zapatillas se vienen conmigo que seguro que algún rato me apetece salir a rodar un rato. A ver si coincidimos en alguna el año que viene...

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    2. Ya colgare la planificacion, ahora tengo en mente 3 seguro que en alguna coincidimos! :-P

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    3. Ok, pues estoy atento a tu blog ;-)

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  2. Respuestas
    1. Enhorabuenisimas Victor! Estás hecho una mákina!

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    2. Muchas gracias Hector!!! Se agradecen mucho los ánimos y más viniendo de un crack como tú. De todos modos aún no estoy tan fuerte como tú, pero te cogeré jajaja!!! ;-)

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